INVESTIGACIÓN Y ACTUALIZACIÓN EN TEORÍA Y TÉCNICA
 


  1. VIOLENCIA INTRAFAMILIAR Y BIOENERGÉTICA. Tesina presentada por los egresados 2011 de la carrera de Terapia Corporal Bioenergética (articulo en *.pdf).

  2. MALTRATO INFANTIL EXPERIENCIA BIOENERGÉTICA CON NIÑOS. Tesina presentada por los egresados 2011 de la carrera de Terapia Corporal Bioenergética (articulo en *.pdf).

  3. Bioenergética en las Organizaciones. Tesina presentada por los egresados 2011 de la carrera de Terapia Corporal Bioenergética (articulo en *.pdf).

  4. VIBRACIÓN: La vibración es la manifestación física que produce la circulación energética. (articulo en *.pdf)    
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  5. BIOENERGÉTICA CON NIÑOS: UN ABORDAJE DONDE, EL CUERPO ENTRA EN JUEGO.
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  6. BIOENERGÉTICA EN UNA RESIDENCIA DE ANCIANAS- (articulo en PDF)  ir al articulo
  7. DE LA CANCIÓN AL CORAZÓN. (articulo en *.pdf)     ir al articulo
  8. HACIA UNA COSMOVISIÓN BIOENERGÉTICA DE LO INDIVIDUAL A LO COLECTIVO. (articulo en *.pdf)   
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  9. BIOENERGÉTICA Y VIDA COTIDIANA. (articulo en *.pdf)    ir al articulo
  10. ATAQUE DE PÁNICO , ENFOQUE BIOENERGÉTICO.  (articulo en *.pdf) ir al articulo
  11. NUESTROS DIABLOS INTERNOS, NUEVO PARADIGMA. (articulo en *.pdf)   ir al articulo
  12. HONRAR AL CUERPO: "Gracias a la vida, Que me ha dado tanto… -Violeta Parra-". (articulo en *.pdf)  
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  13. BIOENERGÉTICA: RECUPERAR LA EMOCIÓN PERDIDA. (articulo en *.pdf)   ir al articulo
  14. FORMACIÓN EN BIOENERGÉTICA COMO DESARROLLO PERSONAL. (articulo en *.pdf)   ir al articulo
  15. LA DEPRESIÓN  y  EL CUERPO "Base biológica de la fe y la realidad".  A. Lowen (articulo en *.pdf)  
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1- DE LA CANCIÓN AL CORAZÓN
Lic. Norma Litvin

Por medio del trabajo con la respiración y el sonido, usando el taburete bioenergético, en contacto con la memoria de los años de la adolescencia, se abre la puerta al cuerpo adolescente.
Este trabajo focaliza el pasaje y las transformaciones vividas en este período que han sido descuidadas y omitidas en la psicoterapia con adultos.
Alexander Lowen dice que ningún cambio real aparece en terapia si no hay un cambio en el plano corporal. Se espera que el paciente viva cambios corporales. Entonces ¿porqué no referirse al período de la vida donde ha vivido esos cambios de la manera más intensa?
En la psicología corporal tenemos en cuenta las importantes adquisiciones de la adolescencia, los ideales, el romanticismo, el despertar de la pasión, la extrema autoconciencia o ausencia de ella, la constitución de la autoestima, relacionando todo eso con aquello que ocupa la mente adolescente gran parte del tiempo: la sexualidad y los sentimientos de amor, vivenciados en el cuerpo.
La historia del cuerpo adolescente es una historia de intensa transformación, con un cuerpo cambiante y una identidad sexual floreciente.
El adolescente atraviesa por desequilibrios e inestabilidad extremas.
La riqueza y la profundidad de las experiencias, cargadas con la intensidad de la energía adolescente, rápidamente aparecen en el contexto de este trabajo del cuerpo adolescente en el adulto.
El punto de partida y el foco son procesos del cuerpo que estimulan la emergencia de memorias significativas que, al ser comprendidas y reprocesadas, posibilitan la resolución de los conflictos de la vida actual.
En Terapia Corporal Bioenergética cuando una persona viene a la consulta la forma de trabajo es bastante nueva, corporal, experiencias con el cuerpo, sensaciones desconocidas, involuntarias.
En la adolescencia es semejante. La persona comienza a sentir concientemente las transformaciones involuntarias del cuerpo.
Los otros le dicen “que cambiado estás”.
La terapia bioenergética reproduce los fenómenos ya vividos de movimientos involuntarios del cuerpo y la mente controlando: esto es normal? Qué pasa conmigo?
Temblor, vulnerabilidad, miedo … cambia la voz, cambia el cuerpo.
Invitamos al paciente a cantar una canción de su adolescencia sobre el taburete bioenergético, conectar con las capas más inferiores del cuerpo, integrar la sexualidad.
Este trabajo conecta a los adultos con su adolescencia, con el cuerpo y los conflictos de la adolescencia.
Hay partes de la canción que conmueven más.
Durante el trabajo proponemos al paciente recordar: dónde cantabas? quiénes estaban? Cantar al padre o a la madre o al novio, etc.
Darse tiempo para sentir. Puede aparecer dolor por la pérdida del cuerpo infantil, de los padres de la infancia, del rol y la identidad infantiles que lo obligan a una renuncia a la dependencia y a una aceptación de responsabilidades que muchas veces desconoce.
La parte superior del pecho es muy difícil de movilizar; cuando se abre, surgen sentimientos de desesperación fuertes, miedo a la emoción que viene de la canción.
No hay dolor que produzca más miedo que el dolor del corazón.
Integrar al corazón como una bomba, emociones muy fuertes que dan miedo. El miedo es a la intensidad.
Cuando hay dificultad de cantar la vemos como dificultad narcisística de romper un sueño.
Lo que aparece es un chico con mucho miedo, un chico alegre canta.
También puede haber reacciones a la intensidad de rabia u otros sentimientos. Una manera de ponerse fuerte es aceptar lo que sentimos.
Expresar la rabia es antidepresivo.
En Terapia Corporal Bioenergética proponemos experimentar, confiar en las percepciones, observar al cuerpo siempre, a los movimientos involuntarios.
Hay mucha vergüenza.
Cuando el estado interior es de tanto derrumbe, la música es lo único que mantiene los pedazos juntos.
Música es vibración, es remedio. Es vibración que atraviesa la coraza.
“Cantá no importa si vas a masacrar la canción”. Transformar la performance en sentimiento.
La sociedad tiene una imagen negativa de la adolescencia (tribus urbanas, edad del pavo, drogas, etc). Las inhibiciones y los rechazos son muy activos frente a todo lo que nos llega de los adolescentes.
El cuerpo adolescente es un cuerpo que cambia totalmente: antes de la pubertad se trata de un niño y después de la pubertad puede traer al mundo un niño.
La evolución rápida del esqueleto se manifiesta primero a nivel de los miembros inferiores. Es la edad de la torpeza.
La falta de coordinación motriz es un dato importante en el trabajo corporal expresivo, sobre todo cuando el organismo funciona con una fuerte carga energética.
Aparecen las primeras menstruaciones y la primera eyaculación .
La apariencia exterior del cuerpo se ve también modificada por la aparición sucesiva de los caracteres sexuales secundarios.
La maduración de la función sexual va a engendrar cambios en las relaciones con el entorno psico-social (padres, pares, el otro sexo).
La experiencia de las primeras atracciones sexuales deja recuerdos indelebles.
En los varones el cambio de la voz es un fenómeno puberal que tiene mucha importancia. Se dan también transformaciones profundas de la inteligencia, de la forma de pensar.

La adolescencia cambia con las generaciones, invita al terapeuta a tener una visión abierta frente a las múltiples formas que adoptan los humanos en su progreso.
Otorgar a la adolescencia el lugar que le corresponde en el desarrollo de la persona añade una complejidad en el modelo teórico bioenergético. Esto da al terapeuta una perspectiva más amplia: debe tener en cuenta las influencias sociales, culturales e históricas en el interior de las cuales el individuo definió su identidad sexual.
Con algunos pacientes pude observar como se debilitan las resistencias por el trabajo sobre su adolescencia, permitiendo al proceso posterior sobre material más infantil tener todo su impacto terapéutico.

Lic. Norma Litvin - Psicóloga
C.B.T. del Instituto Internacional de Alexander Lowen
Directora de Bioescuela



 

2- Hacia una cosmovisión bioenergética. De lo individual a lo colectivo.

Vivimos épocas difíciles, donde la búsqueda del logro lleva a extremos inusitados: exceso de competitividad, altísimos niveles de exigencia, stress. El fin justifica los medios: ganar, a cualquier precio, cueste lo que cueste, aunque sea estafando, compitiendo vorazmente, sin límite.
La sensación de que el otro es un enemigo, un estorbo para lograr los objetivos individuales, se manifiesta en todos los niveles: desde un plano sencillo y doméstico, hasta las grandes esferas internacionales.
Son sólo ejemplos notorios, visibles diariamente que el semejante, es percibido como un obstáculo para nuestras metas, que siempre tienen que ver con el ascenso, el crecimiento individual, el prestigio, la riqueza.
Tenemos que recuperar la idea del otro como un par, como alguien al que si me acerco y establezco un vínculo con él, mi vida va a ser mejor.
Este dar y recibir que nos constituye a los humanos en una vasta red, está muy deteriorado. El tejido social, que nos constituye y sostiene, está totalmente fragmentado.
Viendo al otro como un semejante, se puede lograr un nivel más elevado de convivencia sana y respeto.
“Ama a tu prójimo como a ti mismo” dice la Biblia. Pero…y si lo que estamos presenciando es la ausencia del ejercicio del amor de cada uno de los humanos hacia si mismos? Porque la búsqueda del éxito no va necesariamente de la mano con la propia valoración, es más: es inversamente proporcional, la mayor necesidad de prestigio, de reconocimiento social, se da muchas veces en personas inseguras que no encuentran un sentido en la vida, y ante ese vacío existencial buscan el ascenso desmedido, a cualquier precio y sin escrúpulos.
Esta búsqueda ha alejado a la persona de si misma, de su ser afectivo, espiritual, sensible, gregario. Somos seres en red, cada cosa que nos suceda a nosotros y en el planeta entero, por mínima que fuere, tiene repercusiones en todo lo demás. No sólo en las personas, también en el medio ambiente.
Desde la Bioenergética vamos al centro mismo del Ser Humano, para incorporar los sentimientos y las emociones como partes centrales de nuestra existencia y no como males que hay que desalojar guardándolos o escondiéndolos, con el fin de que cada día sea un día de éxito, aún a pesar del malestar físico y anímico, del agotamiento, e incluso de la enfermedad misma.
Las personas enferman cada día más por no escuchar a su cuerpo, sus sentimientos, sus emociones, y esto trae graves consecuencias en todos los planos: individual, familiar y social.
Vemos día a día la incidencia en gente joven de enfermedades que antes eran patrimonio de personas mayores: Alzheimer, Parkinson, cáncer, enfermedades autoinmunes, hipertensión, stress, depresión, ataques de pánico, trastornos de la atención, suicidios.
Todos estos cuadros pueden ser encontrados actualmente en personas jóvenes que no tienen el tipo de patología que podemos considerar border, psicótico o esquizofrénico. Lo que sucede es que la presión social es tan grande que los medios defensivos con que cuentan las personas son insuficientes para soportar tanta exigencia, y colapsa.
Estas personas se han alejado de su condición de seres sensibles, emocionales, vinculares, para hundirse en el mundo de la codicia, la ambición y el logro.
Incluso los niños padecen de stress, nunca hubo tantos casos de ADD (síndrome de déficit de atención) como en los últimos años. Vivimos bajo el manto de una exigencia inhumana, a la que no podemos alcanzar pero lo intentamos a toda costa.
Desde nuestro lugar de Bioenergetistas, trabajamos continuamente hacia la recuperación de ese diálogo perdido entre la persona…y ella misma.
Estar atento a lo que nos pasa conduce a un estado de mayor armonía, que tendría que emerger naturalmente y ha quedado atrofiada con la forma de vida moderna en la que las sensaciones son reprimidas, sofocadas, tanto las amorosas como las de enojo y bronca. Ya no queda tiempo para decirse “te quiero”, porque hay cosas más importantes que hacer, y no hay lugar para manifestar la ira, ya que es una pérdida de tiempo, tiempo productivo que hay que aprovechar.
Una persona que siente ira y la reprime, tarde o temprano se enferma; para evitarlo la acompañamos a vivirla, en un contexto adecuado, para que no se transforme en algo dañino, tanto para si misma como para los demás.
Otro de los destinos posibles de esos sentimientos negativos es la sensación de que la culpa de sus padecimientos la tienen los demás, y de este modo se enojará con todos los que lo rodean y con el mundo, va a expresar esa agresividad de una manera destructiva: con palabras hirientes, con maltrato psicológico y maltrato físico.
Hasta puede llegar a niveles muy altos de violencia que se expresen en delincuencia. De hecho el aumento de la delincuencia y la violencia social está a la orden del día, es algo conocido por todos.
A su vez, reprimir el amor, la ternura, todo lo que tiene que ver con “el corazón” también provoca severos daños, tanto en lo físico como en lo emocional.
En Bioenergética disponemos de herramientas para ayudar a aquellos que quieran reestablecer el equilibrio perdido. Por ejemplo quienes presentan depresión, por medio de determinados ejercicios y en un contexto terapéutico adecuado, pueden ir sintiéndose más energizados, recuperar las ganas de vivir y conectarse con las fuentes profundas de la depresión (ilusión-desilusión).
Un sistema, como es el cuerpo humano, tiene un nivel determinado de tolerancia a la tensión. Pasado ese nivel, colapsa.
Acompañamos a las personas a usar su potencial para el placer, las ganas de vivir, la creatividad y el amor.
También trabajamos en grupos, la gente viene a realizar ejercicios bioenergéticos para sentirse mejor, respirar mejor y no acumular tensiones.
Las personas que practican Bioenergética con asiduidad encuentran una riqueza interior antes desconocida. Esto lleva a que puedan expresarse más libremente y encontrar una energía creativa dentro de ellos, para mejorar su calidad de vida, su autoestima y así conseguir un mejor trabajo, decidirse a estudiar una carrera postergada por motivos como por ejemplo no sentirse seguros, renovar sus vínculos y vivir en un grado más alto de armonía y placer.
Imaginemos un mundo donde cada uno pueda hacerse cargo de su propio conflicto, su batalla interna y mediante un profundo trabajo convertirla en fuerza creadora, vibrante, en potencia, en alegría estableciendo vínculos más amorosos consigo mismos y con los demás.

Nuestro trabajo fomenta el “estar en el mundo”: estar presentes en cada situación y buscar la mejor manera de resolverla.

Lic. Norma Litvin Psicóloga
C.B.T. del instituto internacional de A. Lowen
Directora de Bioescuela

 

 

 

3- BIOENERGÉTICA Y VIDA COTIDIANA.


La Bioenergética es un modo de entender la personalidad humana en términos del cuerpo y sus procesos energéticos.
Es también una forma de terapia que combina el trabajo con el cuerpo y con la mente para ayudarnos a resolver nuestros problemas emocionales y a comprender mejor nuestro potencial para el placer y la alegría de vivir.
Una tesis de la bioenergética es que cuerpo y mente son fundamentalmente idénticos, es decir lo que sucede en la mente refleja lo que está sucediendo en el cuerpo y viceversa´
Trabajar con bioenergética hace bien a todos pero es particularmente eficaz para personas deprimidas. Cuando el nivel energético se eleva con ejercicios adecuados, respiración profunda y la descarga de sentimientos, la persona tiene la posibilidad de salir de su estado de depresión.
La Bioenergética se propone ayudar al individuo a abrir su c orazón a la vida y al amor.
No es tarea fácil, porque el corazón está bien protegido en su jaula ósea y con fuertes defensas psicológicas y físicas.
Es preciso trabajar sobre estas defensas para lograr nuestra meta. Pero, si no las alcanzamos, el resultado es trágico.
Pasar por la vida con el corazón cerrado es como atravesar el océano aprisionados en el casco de una nave. La aventura, la excitación y la gloria de vivir están más allá de la visión del individuo.
La bioenergética es un método terapéutico que fue creado por el Dr. Alexander Lowen en los años 1950. Nació de los trabajos de Wilheem Reich, quien hablaba de la identidad funcional y de las correlaciones de los procesos físicos y psíquicos. Creó la Vegeto terapia caractero analítica orientada a liberar al paciente de su acorazamiento caracterológico. En 1956 se fundó en Nueva York
el Instituto de Alexander Lowen.
La bioenergética es una forma revolucionaria de psicoterapia diseñada para reactivar al cuerpo a través de ejercicios específicos. La terapia tiene tres ejes: permite al individuo entender su personalidad en términos de su cuerpo, mejorar todas las funciones movilizando la energía contenida por las tensiones musculares y aumentar su capacidad para experimentar placer y alegría de vivir.
Para la Bioenergética hay dos principios básicos: 1- Cualquier limitación de la motilidad es tanto el resultado como la cusa de dificultades emocionales y aparece como el resultado de conflictos infantiles no resueltos. 2- El otro principio es que cualquier restricción a la respiración es tanto el resultado como la causa de una ansiedad. Si las situaciones que producen nsiedad persisten, la dificultad para respirar se convierte en rigidez torácica y tensión abdominal.
La salud de la persona tiene que estar reflejada en el cuerpo. Tres aspectos fundamentales muestran la salud: graci en los movimientos, belleza en las formas, armonía y el tercero es la vivacidad de la expresión.
El propósito de la terapia bioenergética es ayudar al paciente a sedr más libre, a tener más energía, sentir m´s placer y disponer de una capacidad mayor para funcionar bien.
En la BioEscuela formamos coordinadores Grupales y Terapeutas Corporales Bioenergéticos, damos clses de ejercicios para adultos, adolescentes y niños.
Luna es una alumna de nuestras clases para niños que con mucho entusiasmo escribió esta nota.
Tiene 7 años y está muy agradecida por los beneficios de esta práctica.
 

Bioenergética para niños

“La Bioenergética se trata de un ejercicio que hace tener mucha salud y sentirse bien y saber que es la vida y también sirve para darse cuenta de lo que siente y de lo que quiere cuando quiere y cuando necesita.

La Bioenergética mas o menos se inventó hace 50 años y por eso estoi escribiendo esto y desde aora y adelante voi a tener mucha salud por que ago Bioenergética y el que la inventó se llama Alexander y el apellido Lowen tiene como 94 años y esta re bien por que todos los días hace Bioenergética.

Por eso yo desde aora en adelante voi a ser todos los días Bioenergética por que asi me voi a sentir muy bien y libre”.

Luna Borrovinsky – 8 años, alumna de clases de ejercicios
de Bioenergética para niños de la Bioescuela.
Lic. Norma Litvin





 

 

4- ATAQUE DE PÁNICO-ENFOQUE BIOENERGÉTICO INTRODUCCIÓN.

El ataque de pánico es una problemática cada vez más presente en la sociedad, y en la consulta terapéutica. Uno de los principales motivos tiene que ver con el estrés y la ansiedad con que se vive diariamente, así como también la impotencia del sujeto de responder a las exigencias y presiones cada vez mayores que impone la sociedad moderna. Sumado a esto, la historia personal de cada uno. Probablemente las personas con debilidad yoica más pronunciada, encuentren menos recursos interiores para soportar la carga de la vida adulta. De este modo muchos de ellos tendrán una tendencia mayor a entrar en pánico.
Por eso, a la hora de abordar un tratamiento terapéutico, tenemos que analizar los factores personales, los sociales y lo que hizo que el paciente sufra estas crisis.

DESCRIPCIÓN
El ataque de pánico se caracteriza por la aparición de crisis de pánico, recurrentes y sin un factor externo desencadenante. Esto pone en evidencia que no se trata de un miedo a una situación de peligro determinada, sino que la crisis responde a otras causas internas de la persona. Por otra parte, el paciente siente continuamente miedo a la aparición de un nuevo ataque de pánico, lo cual genera un estado de tensión y alerta permanentes, no sólo en el momento mismo de la crisis. Esto se denomina ansiedad anticipatoria.

PAUTAS DIAGNÓSTICAS SEGÚN EL DSM IV (Diagnostic and Statistic Manual of Mental Disorders, American Psychiatric Asociation)
El ataque de pánico presenta cuatro o más de estos síntomas, en el curso de al menos un mes de diferencia entre una crisis y otra.
-Miedo a morir
-Miedo a sufrir alguna enfermedad grave
-Palpitaciones o taquicardia
-Miedo a volverse loco o perder el control
-Sudoración
-Temblores o espasmos musculares
-Palidez
-Sensación de ahogo, opresión en la garganta, falta de aire
-Dolor o malestar en el pecho
-Sensación de atragantarse
-Inestabilidad, mareos o desmayos
-Vértigo
-Despersonalización (sensación de no ser uno mismo)
-Sensación de irrealidad (sentir al mundo como algo extraño)
-Hormigueos
-Escalofríos
-Náuseas, vómitos, dolores abdominales
Las crisis duran entre 10 y 60 minutos.
Estos síntomas van acompañados por el miedo a la aparición de nuevos ataques, manifestado como “miedo al miedo”. Y preocupación por las posibles implicancias del ataque, por ejemplo, un supuesto daño al corazón. Por otra parte, esta sintomatología trae aparejadas otras como depresión, temor a viajar o salir solo, descuido de actividades laborales o de estudio, fobias, abuso de sustancias, etc. Este cuadro es considerado como un tipo de neurosis.
PUNTO DE VISTA BIOENERGÉTICO
La persona que llega a la consulta aquejada de ataques de pànico presenta determinadas características en su cuerpo, que el terapeuta bien entrenado en lectura corporal sabrá observar. El movimiento corporal es una excelente herramienta para el diagnóstico terapéutico. De igual modo, tomamos en cuenta factores de la vida el paciente que van determinando su problemática.
Aquí van algunos rasgos que presentan estos pacientes:
-Incapacidad de respirar (respiración corta y poco profunda).
-Dificultad para movilizarse y mantener una adecuada provisión de energía
-Bajo caudal de energía para el rendimiento laboral, la actividad sexual y la vinculación emocional
-Incapacidad de responder adecuadamente a ciertas circunstancias de estrés (matrimonio, mudanzas, trabajo, crecimiento, etc.)
-Fatiga mental y física
-Insomnio
-Dificultad para mantenerse en contacto con la realidad debido a la poca cantidad de reserva de energía
-Tensión acumulada en hombros, cuello, garganta y espalda
-Piernas débiles, con poco contacto con el suelo, como si la persona estuviera flotando, o se sostuviera no en sus piernas sino en su espalda y hombros
-Brazos debilitados y con poca capacidad de vincularse con el ambiente
-Poca conciencia de que él es su propio cuerpo (desconexión)
-La cabeza pareciera estar separada, disociada del resto del cuerpo, ya sea porque está encorvada hacia delante o ligeramente hacia algún lado
-Tensión en el cuello, en la base del cráneo
-Rostro que asemeja una máscara, tiene poca expresividad y mucha tensiòn
-Los ojos se muestran sombríos
-La temperatura en general es fría
-Los hombros están tensos y los brazos no muestran gracia en su movilidad
-La pelvis tampoco presenta gran movilidad
-Dolores de espalda continuos y agudos
-Pies débiles, rígidos e inmóviles
-Vientre hundido
El paciente, al respirar, nos revela un estado de terror, y todo su cuerpo parece estar disociado.
TRATAMIENTO
El ataque de pánico se encuadra dentro de los trastornos de ansiedad, por lo tanto, focalizaremos la atención en este punto. La ansiedad es un fenómeno absolutamente paradojal, ya que se activa como defensa de un supuesto peligro, y el resultado es un alto grado de rigidez, tensión y menor capacidad de respuesta a los estímulos, tanto externos como internos. Por lo tanto, contrariamente a defender el sistema, lo debilita y lo torna aún más indefenso. Para lograr abandonar esta actitud defensiva, la persona tiene que realizar un profundo trabajo de autoconfianza, valorizando sus recursos.
La terapia tradicional o sintomal recurre a la medicación para eliminar el síntoma.
Desde la Bioenergética apuntamos hacia la etiología de la problemática en cada persona, con un exhaustivo cuestionario clínico y una adecuada lectura corporal. La idea es situarnos en como el paciente llegó a este cuadro.
El objetivo es que el síntoma desaparezca yendo justamente al lugar de origen, con todo lo que trae aparejado un trabajo profundo sobre su personalidad. Si sólo actuamos con medicación, haremos que el paciente dependa de ella eternamente. Si rompemos con los mecanismos patológicos que generan tal caudal de ansiedad, y ayudamos al paciente a fortalecerse y a confiar en sí mismo, nuestros resultados serán efectivos, duraderos y no generaremos en el paciente una nueva dependencia. Por el contrario, la persona saldrá fortalecida del proceso, y con un grado de independencia muy superior.
Como ya dijimos, el paciente que sufre esta problemática no respira correctamente. Al estar invadido por el miedo, su respiración es corta y poco profunda. Paradójicamente, al reducir la respiración, lejos de distanciarse del miedo, se asusta más, ya que se contacta con la sensación de incapacidad de respirar, y con la falta de aire, lo cual produce pánico. Simultáneamente, la menor cantidad de oxígeno debilita las funciones vitales, y la respiración dificultosa provoca hiperventilación, mareos, aumento del ph en sangre y reducción del dióxido de carbono, lo cual desencadena un nuevo ataque.
Para el paciente es tan importante reconocer el origen de sus conflictos como restablecer la percepción de sí gracias a la actividad corporal.
Por eso trabajamos desde la historia del sujeto, y desde su realidad hoy, vinculándolas para ir descubriendo las mejores alternativas para su vida, desde una toma de conciencia profunda de su realidad, que es sin ninguna duda su realidad corporal.
Nuestros ejes de trabajo tienen que ver con la respiración, el enraizamiento y la profundización de la percepción de sí mismo.
LA RESPIRACION Y EL ENRAIZAMIENTO
Un paciente con trastorno de pánico indiscutiblemente necesita fortalecer su base de sustentación. Si no confía en que sus piernas lo sostienen, vivirá continuamente con la sensación de derrumbe. Analizar profundamente su historia personal lo conducirá a la génesis de su poca autoconfianza y su sensación de debilidad. Junto con este trabajo proponemos ejercicios de enraizamiento, para conectar a la persona con su propia vitalidad, y la apertura de la respiración. Al expandir la respiración también recobrará su capacidad de sentir con lo cual no sólo se recuperará de su problemática de ansiedad sino que además tendrá acceso a una calidad de vida mejor, más abierta y gozosa.
Fortaleciendo las piernas, expandiendo la respiración y conectándose con la vibración de la vida, la persona podrá comenzar a soltarse. No antes. Pretender que alguien se relaje sin antes fortalecerse, es casi un imposible. No se entregará al devenir de la vida y de las sensaciones si no confía en que podrá contener ese caudal emocional.
Fortalecerse, vibrar y sentir. Sostener lo que sucede, lo placentero y lo otro. Estos son los ejes de un tratamiento exitoso.
El miedo generalizado no sólo provoca una respiración cortada sino que además trae otras consecuencias: tensiones crónicas en la garganta, el cuello, los hombros y la boca. Esto se entiende más claramente al observar que las piernas tienen poca capacidad de sostén: la persona necesita sentirse sostenida desde otro lugar, y así tensiona otras zonas de su cuerpo, por ejemplo, los hombros.
En bioenergética hay toda una gama de ejercicios que apuntan a desbloquear estas tensiones crónicas.
Con un buen enraizamiento o grounding, la profundización de la respiración y la reducción progresiva de las tensiones musculares crónicas, sumado a un análisis exhaustivo y profundo de la historia de la persona y el fortalecimiento del ego, podemos arribar a excelentes resultados terapéuticos. En el caso de ataques de pánico la efectividad es altísima, logrando la remisión total de los síntomas en la mayoría de los casos.
Los pies sobre la tierra son el mejor punto de partida para empezar a caminar. Quien no está bien arraigado difícilmente pueda crecer, su energía está detenida, lo cual se manifiesta también por la baja temperatura corporal, la palidez y la falta de expresividad.
La vida independiente con los pies en la tierra, y una actitud más adulta, confiando en sí mismo, permitirán a la persona continuar su viaje por la vida con un nivel menor de conflictos y mayor de felicidad.
CASO CLINICO
Beatriz, 38 años al momento de iniciar su tratamiento. Su motivo de consulta es angustia constante, excesiva preocupación y momentos en donde se siente morir, literalmente, sin un motivo externo real. “Si me dicen qué feo tenés el pelo, por ejemplo, me largo a llorar y no puedo hablar”. Fuertemente medicada por psiquiatras desde pequeña, carecía de amigas y sólo conservaba algunos vínculos sociales con muchísima dificultad. Muy celosa de su marido, cuando comenzó su tratamiento tenía un pequeño comercio usado básicamente y según ella , para “distraerse” de los celos hacia el marido y no ser tan persecutoria para con él. Terribles dolores de cabeza la aquejaban al punto de tener que descuidar sus actividades, y mucho dolor en la columna y las cervicales que la llevaron a consultar con un neurólogo.
A partir de las primeras entrevistas surge que fue educada en un ambiente de mucho miedo. La mamá es agresiva, violenta, con más interés en sus asuntos personales que en compartir el afecto con sus hijos. El papá muy ausente y pasivo.
Muchos terrores: a enfermar, a salir a la calle. El exterior se le tornaba sumamente peligroso.
El trabajo comenzó desde los pies. Antes de fortalecerlos hubo que integrarlos al resto del cuerpo, ya que no había conexión alguna, y hasta aparecían sentimientos de repulsión y rechazo hacia toda sensación proveniente de los pies. Aprendiendo a pisar, a mover los tobillos, a caminar en diferentes posiciones, a sentirlos. Trabajamos con una pelotita en la planta del pie, y con mucha minuciosidad, fuimos reconociendo el placer de pisar fuerte. A partir de allí, fuimos avanzando.
Comenzar a vibrar le fue abriendo las puertas de la sensorialidad. Se permitió a si misma sentir otras cosas además de miedo: alegría, tristeza, placer, dolor. Y su caudal energético fue creciendo sustancialmente. Confiar en sus pies y piernas generó que el mundo externo deje de ser vivido como peligroso. Fue tomando contacto con su propia fortaleza, y fue pudiendo superar un pasado de terror y angustia, conectándose con el hoy, con un presente de madurez y autosostén, en donde ya no corre los mismos riesgos que cuando era pequeña, así como el poder que la madre ejercía sobre ella en su infancia, ya no es tal.
Otro aspecto de nuestro trabajo tiene que ver con la sensorialidad y la expresión. Comprender que hay muchas sensaciones dentro de su cuerpo la conectó con una vida diferente.
Actualmente, a un año del comienzo, puede autosostenerse y confiar en su propia fuerza. No sólo abandonó completamente la medicación psiquiátrica, sino que además su rostro está radiante, sus vínculos mejoraron, tiene mayor resistencia para soportar las adversidades y hasta su comercio, que había nacido como una distracción, es hoy muy exitoso.
Puede plantear las cosas que le molestan sin irrumpir en llanto, a la vez que soporta críticas sin sentir que se va a morir. Ya no sufre crisis y su vida ha cambiado radicalmente. En este momento seguimos trabajando, profundizando en determinados aspectos de su personalidad, como su lugar de esposa, de mujer, de madre. Y la novedad de poder elegir en la vida, no desde el síntoma, sino desde el deseo más genuino. Seleccionar todo, desde lo mínimo como por ejemplo qué comida quiere comer, hasta lo más abarcativo: cómo elige vivir.

CONCLUSIONES
Los ataques de pànico paralizan a la persona, generando una detención del movimiento y una vida inundada de angustia y miedo. A través de la Terapia Corporal Bioenergética logramos desanudar todo aquello que frena la marcha de una persona a través de su vida, y lo ayudamos a conectarse con su propia fuerza, confiando en sí mismo. El miedo va cediendo y a su vez, la calidad de vida va aumentando. Los tratamientos son exitosos en la medida que los pacientes se contactan consigo mismos, con lo lindo y lo no tan lindo, pero ante todo, con una fuerte convicción de autosustentación. Nuestro trabajo incluye la palabra, y básicamente el cuerpo, ya que toda sensación es una sensación corporal. A través de la integración entre el cuerpo y la mente, el síntoma deja de tener sentido, ya que el miedo va desapareciendo, desde el análisis de la historia del sujeto, hasta el vivenciar desde el cuerpo la propia fuerza y capacidad de autosostén. El miedo en los ataques de pánico no proviene de un peligro externo sino desde los terrores más profundos en el interior del sujeto. Es desde allí de donde nosotros trabajamos, para llevar una vida más independiente y placentera, conectada con si mismo y con el afuera, entendiendo que el exterior puede no ser tan hostil, y que uno puede estar mejor plantado para afrontarlo.
Lic. Mariana Litvin – Psicóloga – T.C.B. – Vicedirectora de Bioescuela

BIBLIOGRAFÍA
EL LENGUAJE DEL CUERPO, Lowen
LA TRAICIÓN AL CUERPO, Lowen
BIOENERGÉTICA, Lowen
LAS PARADOJAS DE LA ANSIEDAD, Mariana Litvin, Rev. Kinè, abril 2002
DSM IV (Diagnostic and Statistic Manual of Mental Disorders, American Psychiatric Asociation).

 

 

 

5- Nuestros Diablos Internos. Nuevo paradigma

El diablo es la personificación de la negatividad, de nuestra energía bloqueada, sentimientos que no podemos expresar abiertamente.

La rabia cuando se expresa no es negatividad, si no, se transforma en odio frío.

Cuando nuestros diablos son provocados, energizados e integrados nos proporcionan fuerza y confianza para arriesgarnos a abrir nuestros sentimientos.

Deben ser aceptados, no rechazados, para que emerjan a la conciencia.

Aparecieron como respuesta contra los sufrimientos infantiles.

Mantienen con nosotros, adultos, su aspecto altamente protector.

La mayoría de nosotros tuvo el corazón partido en la infancia, entonces acorazamos nuestros pechos para protegernos y construimos defensas para no ser lastimados nuevamente.

Tenemos 3 diablos principales: del Niño, Parental y del Adulto.

El Diablo del Niño se origina como respuesta protectora a los primeros sufrimientos oriundos de la hostilidad de nuestros padres y de otras personas de nuestro ambiente infantil, hostilidad que pudo ser abierta o sutil. Como resultado: miedo, desconfianza y sospecha.

Este diablo envenena el presente con el pasado. Es la manipulación inconsciente de vínculos (pareja=progenitores), evitamos tener que responder con comportamientos nuevos que nos dan miedo y nos sentimos vulnerables.

Quedamos atrapados en conductas dolorosas y repetidas, sintiéndonos seguros en nuestra estructura de carácter. Como Terapeutas de Bioenergética, nuestras intervenciones más provechosas son las que ayudan al paciente a liberarla.

Diablo Parental

Cuando éramos niños fuimos obligados a satisfacer necesidades y expectativas de nuestros padres. Para sobrevivir combatimos a los diablos de ellos con sus propias armas, volviéndonos diablos nosotros también.

Acabamos introyectando sus diablos y ahora están dentro nuestro.

Los pacientes que son padres cuentan la experiencia chocante de percibir que están tratando a sus hijos como ellos fueron tratados.

El Diablo Parental es el más brutal; aterroriza, horroriza y es el que tenemos mayor dificultad de traer a la conciencia, reconocer su valor, energizarlo, aceptarlo e integrarlo.

La energía y las tensiones musculares que empleamos para reprimirlo son gigantes. Necesitamos investigar la fuerza, la vitalidad demoníaca y usarlas para fines productivos.

Vengándonos es la forma de “devolver” las injurias que sufrimos en el pasado. Hay personas que viven insatisfechas para infligir a otros su venganza inconsciente por haber sido muy heridas por sus padres.

Diablo del Adulto: sintetiza y coordina a los diablos del Niño y Parental.

Usa recursos de ambos para sabotear y derrotar nuestras tentativas para realizar cambios significativos.

Cuando la intervención del terapeuta nos hace vulnerables vamos hacia la resistencia: pérdida de confianza básica, profunda e inconsciente.

Nos sentimos amenazados y vulnerables estando abiertos y expuestos, en oposición a la seguridad de permanecer cerrados.

Nuestros diablos internos están profundamente enraizados y entrelazados en lo más inmaduro de nuestro ser.

Ellos lucharon por nuestra sobrevivencia cuando éramos niños y todavía nos protegen.

Trabajamos con un distinto paradigma, ejercitar el diablo, no exorcisarlo! Aparece una gran fuerza.

El paciente necesita saborear la fuerza física retenida en la coraza muscular y el poder de su negatividad. Construye así percepción, control y confianza a medida que la tensión interna comienza a relajar y la energía alcanza la periferia del cuerpo.

Estamos siempre en la prisión del carácter. Recuperar la energía y el poder sólo se consigue energizando al demonio introyectado de la madre o el padre, recuperando como nuestra una parte suya, la misma que nos hirió, tomarla como propia.

Los diablos están profundamente enraizados y entrelazados en lo más inmaduro de nuestro ser.

En la terapia recomendamos identificarlos, energizándolos con técnicas bioenergéticas para transformarlos en una parte valorizada de nuestro ser.

Esta técnica produce muy buenos resultados, los pacientes sienten los beneficios de poder desafiar, esto los hace sentir más fuertes y libres.

Proponemos saborear en forma creciente la energía, la fuerza física y emocional que estaba guardada en la coraza.

Entregarse a los movimientos involuntarios del cuerpo aumenta la capacidad de cargar y descargar más plenamente permitiendo así mayor excitación y placer.

Lic. Norma Litvin - Psicóloga
C.B.T. del Instituto Internacional de Alexander Lowen




 

 

6- HONRAR AL CUERPO: "Gracias a la vida, Que me ha dado tanto… -Violeta Parra-".

¿Qué es la vida sino la vida del cuerpo? Todas las percepciones y emociones, se nos hacen tangibles a través de nuestro cuerpo. Cuando estamos tristes, nos angustiamos y sentimos una opresión en el pecho, o cuando estamos felices y nos reímos a carcajadas, o sentimos el placer de bailar, de escuchar música, esas emociones son sensaciones corporales.

¿Acaso los poetas no han escrito que una dama se sonroja al ver pasar al hombre que ama?

Sentir el cuerpo es sentir el pulso de la vida.

Cuando estamos rígidos, con tensiones musculares crónicas, enfriamos estas sensaciones, estrangulamos por dentro nuestros órganos hasta enfermarnos. Son intentos para no sentir. Son pequeñas muertes. Dejar de sentir equivale a morir. Mientras estamos vivos, sentimos y buscamos no sufrir a través de aplastar los sentimientos, de bloquearlos.

¿Alguna vez nos detenemos a sentir el latido de nuestro corazón, a registrar los movimientos naturales de nuestras entrañas, a percibir sus sonidos interiores, a vivenciar concientemente nuestros pulmones que respiran sin pausa?

Raramente nos maravillamos con nuestras manos, con el tacto de la piel, con los ciclos de la vida reflejados en el cuerpo.

Lejos de eso, hay una corriente social que valoriza la juventud y su supuesta belleza. Hoy joven es sinónimo de bello, de capaz, de apto. Sin embargo, hay belleza en la existencia misma, en el sonido de la voz, en el brillo de la mirada, en el calor que emana del cuerpo. Al existir ideales tan fuertemente instalados, vamos en contra nuestra exigiéndonos tener determinada figura, enojándonos si no lo logramos.

Vamos dejando marcas en nuestro cuerpo que hasta pueden ser leídas! Todo lo reprimido, apretado, lleno de stress, ansiedad, temor, ira, angustia, también las alegrías, los momentos de felicidad, todo está alojado en el cuerpo. Un buen entendedor sabe leer esas marcas, sabe qué están diciendo.

Las alegrías y las tristezas que las personas vivieron a lo largo de su vida, están en el cuerpo. Los Terapeutas Bioenergéticos sabemos dilucidar qué quieren decir esas marcas. El cuerpo habla, la cuestión es saber leer lo que dice.

Viendo el cuerpo de una persona, podemos darnos cuenta de su forma de ser, de su modo de vincularse con el ambiente, y de su historia.

Desde lo mental podemos negar, disociarnos, intentar olvidar experiencias dolorosas. El cuerpo, sin embargo, no olvida. Cuando enfermamos creemos que ese desequilibrio empezó en ese momento, y no es así: la enfermedad es un desbalanceo energético que lleva un largo tiempo generar, y mucho trabajo de parte de cada persona de llevar adelante impulsos autodestructivos, por supuesto sin ser conscientes de esto.

Esto de hacerse daño de manera inconciente viene a ser lo mismo que estar vivos sin plena conciencia de estarlo. Vivimos, pero no registramos este milagro. Nos acordamos del cuerpo cuando falla, cuando se enferma. Y así estamos viviendo sin conciencia. Como humanos tenemos esa capacidad de conciencia, pero en general está muy atrofiada.

Nuestro cuerpo vibra naturalmente. La vibración es una manifestación del pulso de la vida. A lo largo de la existencia vamos cercenando y limitando estas expresiones vitales naturales. A través del Trabajo Bioenergético recuperamos la vibración, la respiración y el contacto con el pulsar mismo de nuestro corazón. Conectamos con el cuerpo, dejando los pensamientos, las preocupaciones. ¿Siento mis pies? ¿Estoy relajado o en tensión? ¿Estoy apretando la mandíbula? ¿Respiro profundamente o apenas? Hay alguna opresión en algún lado? ¿Tengo ganas de llorar? ¿Tengo ganas de reír?

Nuestra historia va modelando al cuerpo. El color de los ojos, la altura y ciertos rasgos vienen determinados genéticamente, pero a lo largo de la vida y a través de las distintas experiencias vamos adquiriendo marcas.

No es igual el cuerpo de una persona que ha vivido con miedo, que el cuerpo de alguien bien sostenido por sus padres y seguro de si mismo desde temprana edad.

No es el mismo cuerpo el de quien que ha sido educado con libertad que el de aquel que fue forzado a reprimir sus sentimientos y expresiones naturales.

Y a su vez, es a través del cuerpo que podemos recuperar la libertad, la gracia en los movimientos, la alegría de vivir; emocionarnos, valorarnos y expresar todo aquello que necesitemos, aunque haya cosas que fueron guardadas, reprimidas y escondidas por décadas.

Nunca es tarde para restituir al cuerpo su vitalidad, si uno se lo propone, ya que todavía estamos vivos.

Lic. Norma Litvin - Psicóloga
C.B.T. del Instituto Internacional de Alexander Lowen



 

 

 

7- BIOENERGÉTICA: RECUPERAR LA EMOCIÓN PERDIDA.

Esta modernidad llena de gimnasios encierra una falsa idea: que estamos en contacto con nuestro cuerpo porque lo llevamos al gimnasio, lo exigimos y lo mantenemos “en forma”, esto es, con las medidas acordes a ciertas tablas estadísticas. Lo que no nos estamos dando cuenta es que eso no es estar en verdadero contacto con el cuerpo. ¿Lo sentimos? ¿Podemos respetar sus tiempos? ¿Paramos cuando algún ejercicio es extenuante y nos está haciendo mal? ¿Estamos al tanto de nuestras Tensiones Musculares Crónicas? ¿Damos a nuestro cuerpo un trato humano o lo tratamos como a una máquina? Hasta los motores de los autos necesitan un descanso cada tanto. ¿Somos concientes que cuando estamos cansados debemos descansar?

Cultivar un cuerpo bello no es sinónimo de cuidarnos; presionarlo y exigirlo hasta niveles superlativos no es trabajar a favor de la vida, ni del bienestar tanto físico como psíquico. Es ir en contra de los procesos naturales que nos permiten seguir vivos con salud y armonía.

Podemos volver a expandir la vitalidad. Nuestro trabajo es devolverle la vida al cuerpo, abrir la respiración, conectar con la sensibilidad.

Alexander Lowen, el creador de la Bioenergética dice que estar plenamente vivo es respirar profundamente, moverse libremente y sentir plenamente.

Respirar es la función vital más importante y curiosamente es la que menos ejercitamos. Generalmente respiramos poco y mal, se podría decir que vivimos aguantando la respiración, como quien tiene miedo y evita sentir. Respirar profundamente nos ayuda a tener más vitalidad, mayor oxigenación, más concentración, sensibilidad y, por supuesto, menos tensión.

Los ejercicios Bioenergéticos favorecen la vibración natural del cuerpo, incluyendo la expresión de la voz, que es otro modo de vibrar. Buscamos restablecer lo que se fue perdiendo. Con el trabajo Bioenergético intentamos recuperar la espontaneidad. Un cuerpo libre de tensiones crónicas es un cuerpo que se mueve con gracia.

Esto abre paso a la sensación. Lo que sentimos es justamente nuestro cuerpo y sus manifestaciones. A su vez, la autoconciencia equivale a la conciencia de cuerpo, a la capacidad de sentir y registrar lo que nos pasa. Parece tan sencillo, pero es muy frecuente que cuando se le pregunta a un paciente, qué está sintiendo, no sepa qué contestar, no tenga noción de lo que le está pasando.

Vivimos apurados, utilizando al cuerpo como un instrumento para hacer lo que tenemos que hacer, pero muy raramente nos detenemos a registrar cómo estamos, que sentimos, que necesitamos.

Tal vez tengamos que descansar, tal vez nos queremos reír, o llorar, o bailar, pero cerramos las puertas de la emoción y seguimos adelante con las obligaciones, con lo urgente …

En Bioenergética tenemos una militancia a favor de la vida, valorizamos al cuerpo y sus sensaciones. Si hay dolor, aprendemos a expresarlo, a llorar, descargar y a elaborar aquellas situaciones nuevas o viejas que lo provocan. Si hay placer, aprendemos a disfrutarlo en todo su esplendor.

Respiración, movimiento, vibración, enraizamiento, sensibilidad, son los pilares por donde surge la alegría de vivir.
Estar sostenidos desde los pies y las piernas, bien enraizados en la tierra, nos permitirá tener un cuerpo relajado y grácil, pudiendo conectarnos con el verdadero placer. Basar la vida en determinados logros que tienen que ver sólo con proyectos mentales, pero que no conecten con verdaderas sensaciones corporales profundas, no nos conducirá a la plenitud. Si estamos en contacto con nuestro cuerpo y nuestras emociones, podemos disfrutar de cualquier meta cumplida o logro en nuestras vidas.

Poder, dinero y belleza física, no nos garantizan que seamos plenamente felices y capaces de disfrutar de la vida y del amor. Como dice Lowen, un cuerpo adecuado es aquel que pueda “pararse con dignidad, hablar con integridad y moverse con gracia”.


Lic. Norma Litvin – Psicóloga
C.B.T. del Instituto Internacional de Alexander Lowen







 

8 - FORMACIÓN EN BIOENERGÉTICA COMO DESARROLLO PERSONAL

A través de transitar la Carrera de Terapia Corporal Bioenergética, las personas encuentran un nuevo espacio vital, una expansión de la percepción, un contacto con su cuerpo y sus emociones absolutamente vivificante y transformador.

Es por eso que esta Formación es un viaje hacia un mayor grado de plenitud, gozo y bienestar, tanto físico como anímico.

Algunos de nuestros Egresados deciden ser Terapeutas, otros hacen la Carrera como una interesantísima posibilidad de Desarrollo y Crecimiento Personal. Todos salen agradecidos, habiendo encontrado dentro de ellos mismos una alegría que creían, en muchos casos, perdida para siempre.

Para los que deciden ser Terapeutas y trabajar con pacientes, también sostenemos que éste es el camino: primero el crecimiento personal y luego la posibilidad de ayudar y acompañar a otros. Todo es desde lo vivencial hacia lo teórico: no concebimos la idea de estudiar, leer y llenarse de información de una manera "vacía", esto es, sin conocerse profundamente a si mismos.

Nuestra Carrera es la opción de encontrar un lugar dentro de cada uno de nosotros, donde resulte cómodo y gozoso habitar. De esta manera, se nos amplían las posibilidades en el Mundo. Al expandir las posibilidades vitales de cada uno, se multiplican las posiblidades de insertarse de un modo positivo en la familia, el trabajo, la sociedad, en una realidad que se vuelve cada día más difícil y acuciante. Nosotros vamos hacia la salud: sanándonos nosotros mismos, estaremos contribuyendo al mejoramiento global, desde nuestro lugar.

Desde la Bioescuela sostenemos que para ser un buen terapeuta hay que trabajarse primero a sí mismos. Conocerse, transformarse, superarse. Esta es nuestra búsqueda constante desde la carrera de Terapia Corporal Bioenergética.


Lic. Mariana Litvin
Psicóloga y TBC
Vicedirectora de Bioescuela

 



“La Depresión y el Cuerpo”
Base biológica de la fe y la realidad. A. Lowen
Por Liliana Troncoso y Luciana López Ayala.


La finalidad de la psiquiatría es poner a la persona enferma en contacto con la realidad; si la persona no esta orientada en la realidad del tiempo, del espacio o de la identidad personal, su condición se describe como psicótico.
Cuando la distorsión emocional no es tan grave se llama neurosis. El individuo neurótico no esta desorientado, su percepción de la realidad no esta distorsionada, pero su concepción de la realidad es defectuosa: opera en base a ilusiones y su funcionamiento no esta enraizado en la realidad. Porque sufre ilusiones, se considera mentalmente enfermo.
-No existe perturbación mental que a la vez no sea física. La persona deprimida lo esta tanto física como mentalmente, ambas cosas son una sola pero cada un responde a un aspecto diferente de la personalidad.
-Un término apropiado para los desordenes de la personalidad seria enfermedad emocional. La palabra emoción connota movimiento y tiene una implicación tanto física como mental. El movimiento se da en el nivel físico pero la percepción ocurre en la esfera mental. Y como es el espíritu el que mueve a la persona, este también esta involucrado en todo conflicto emocional.
-El individuo deprimido sufre una depresión de su espíritu. La verdadera espiritualidad tiene una base física o biológica; la persona deprimida es alguien que ha perdido su fe.
-La fe esta arraigada en los profundos procesos biológicos del cuerpo y puede considerarse como un aspecto del sentimiento. Cuanto más sentimiento hay, mas fuerte es la fe. La persona que carece de fe ha suprimido todas sus emociones y las ha sustituido por un conjunto de creencias e ilusiones que guían y dirigen sus conductas.
-La condición minima de un funcionamiento normalmente sano es sentirse bien. La persona sana se siente bien la mayor parte del tiempo en relación a su trabajo, sus relaciones etc., su placer en ocasiones alcanza gran alegría y de cuándo en cuando experimentara dolor, tristeza, pesar y decepción. Sin embargo, no llegara a deprimirse.
-Una persona deprimida es incapaz de responder, nada es capaz de evocar una respuesta en estas personas.
-La persona deprimida vive en función del pasado, con la correspondiente negación del presente y no se da cuenta de esto ya que también esta viviendo en el futuro, un futuro irreal en relación al presente como lo era el pasado. La mente intenta invertir una realidad desfavorable e inaceptable en base a crear ilusiones, fantasías, imágenes. Una parte importante de la energía del individuo se centra en estas ilusiones e imágenes, perderá de vista que su origen esta en alguna experiencia infantil y sacrificara el presente en aras de su cumplimiento. Estas imágenes son irreales y por lo tanto su realización un objetivo inalcanzable.
-Toda reacción depresiva se basa en la perdida de amor de la madre.
-La persona deprimida pierde contacto con su cuerpo, hay una carencia de autopercepción, no se ve a si misma tal como es, ya que su mente esta centrada en una imagen irreal. La vida de su cuerpo que es la vida en el presente se descarta como irrelevante porque sus ojos están fijos en una meta futura y obliga a sustituir la realidad de este cuerpo por imágenes basadas en la posición social, económica etc.



-En un individuo deprimido la autoexpresión, la expresión del self, esta muy limitada, sino enteramente bloqueada. La necesidad de autoexpresión subyace en toda actividad creativa y es fuente de nuestro mayor placer. En mucha gente se limita a una pequeña área de su vida. El self se experimenta a través de la autoexpresión y se desvanece cuando las vías de autoexpresión están cerradas. El self es fundamental en un proceso corporal y significa la expresión de sentimientos.
-La amplitud de sentimientos que una persona pueda expresar determina la amplitud de su personalidad.
-La persona deprimida esta encerrada en si misma y activar cualquier sentimiento, tiene un efecto inmediato y positivo sobre su estado depresivo. Las vías a través de las cuales se expresan los sentimientos son la voz, el movimiento corporal y los ojos.
-La persona deprimida esta presa por barreras inconscientes que la aíslan, la limitan y pueden incluso aplastar su espíritu y mientras persista una meta ilusoria en el inconciente y dirija la conducta, la depresión será inevitable.
-La persona vive de fantasías y metas irreales, en donde lo irreal no es la meta sino la recompensa que supone sigue a este logro. Una meta ilusoria exige una manera de ser, aprobada, porque detrás esta la necesidad de aceptación, el deseo de aceptación de los padres, transferido mas tarde a los demás.
-Una depresión se puede contemplar como un aviso que da la naturaleza para pedir que se detenga el insensato gasto de energía y dar tiempo para recuperarse.

Desde el punto de vista de la depresión, la gente puede dividirse en 2 categorías: las autodirigidas y las heterodirigidas, las que se dirigen desde el interior y las que se dejan dirigir desde fuera. Hay gente que se encuentra en el medio.
Las persona autodirigidas detienen un fuerte sentido del yo, no se dejan influir fácilmente en sus actitudes y conducta por el entorno. Tienen orden, estabilidad interna y autoaceptación. Se sostienen sobre sus propios pies y sabe donde esta.
Las hetoridirigidas, carece de estas cualidades, tienen una fuerte tendencia a la dependencia y necesita a otros en los que apoyarse emocionalmente. Al perder este soporte se deprime. Estas personas tienen lo que se llama una estructura de carácter oral, lo que significa que sus necesidades infantiles de apoyo, aceptación etc. no fueron satisfechas. La gente que sufre de depresiones tiene necesidades orales insatisfechas: sentirse sostenidos y apoyados, sentir el contacto corporal, recibir atención y aprobación. Al sentirse insatisfecho no tiene razones para tener fe en si mismo o en la vida. En el adulto estas necesidades se manifiestan en la incapacidad de estar solo, miedo a la separación, exceso en el habla. Las necesidades orales insatisfechas durante la infancia no se pueden satisfacer en la vida adulta. El adulto tiene que encontrar la seguridad en si mismo. La verdadera independencia significa estar solo y el miedo a estar solo es la ansiedad predominante en nuestro tiempo.
 


Un ciclo de altibajos

La depresión forma parte de un ciclo de altibajos, en la mayoría de los casos va precedida de un periodo de euforia, cuyo derrumbamiento sumerge al individuo en la depresión. La persona eufórica es hiperactiva, habla rápidamente, sus ideas parecen fluir libremente y su autoestima es notoria. La evolución de este fenómeno desemboca en la manía donde la excitación aumenta notablemente; la manía es un grado mayor al de la euforia.
El carácter triunfalista de la manía surge al liberar la energía acumulada en la lucha depresiva y ahora busca descarga. La manía no es una liberación genuina de la depresión sino una negación violenta de las dependencias. El estado eufórico es un grado menor de esta reacción. Cuando la burbuja de seguridad y autoestima que acompaña a la euforia estalla da paso a la depresión. El derrumbamiento es un fenómeno bioenergético. La carga energética que antes sobreexcitaba las estructuras periféricas se retrae al centro del cuerpo, a la región del diafragma, estomago y plexo solar. La omnipotencia del ego se transforma en impotencia.
Ningún esfuerzo de voluntad hará posible que la persona deprimida continuo movilizándose.
La persona tiene que construir una base sólida sobre la cual apoyarse. Aceptar que trato de mantenerse a flota desde arriba con ayuda de su ego y voluntad y que nunca piso tierra firma.
Hay que mantener al paciente en contacto con el suelo, abajo, hacia la parte inferior del cuerpo, las piernas y los pies posibilitan que el paciente pise tierra firme y tome contacto con la realidad. La energía de las personas deprimidas no fluye a las extremidades, quedándose en la zona media por un miedo inconciente de que no hay suelo donde apoyarse, nada o nadie que lo sujete si se deja ir. El vientre que contiene las entrañas también carece de emociones y carga.



Como enraizar al individuo

Enraizar al individuo consiste en sensibilizar el vientre de manera que la persona pueda sentir sus entrañas y sensibilizar sus piernas hasta que las sienta como raíces móviles. Estar enraizado es estar en contacto con la realidad. Un individuo que está bien enraizado no actúa en base a ilusiones, no las necesita.
Cuando el paciente empieza a permitir que surjan sensaciones en al vientre llorara y a medida que las sensaciones vayan desarrollándose mas profundamente, tocando el suelo pélvico se irán transformando en sensaciones sexuales. La sexualidad es una función de todo el cuerpo, incluso el aparato genital. La genitalidad es un aspecto limitado de la respuesta sexual total. En muchos individuos la función genital esta separada y disociada de las sensaciones del cuerpo al igual que en el otro extremo del organismo, el ego también esta disociado de esos mismos sentimientos. La ansiedad sexual atañe a las sensaciones del cuerpo, no a las genitales, y estas sensaciones corporales pueden ser aterradoras porque son el principio de una solución que culminara en el éxtasis de un orgasmo total y la personalidad esquizoide o neurótica lo experimenta como una disolución del yo, una entrega sobre la que no tienen control, un dejarse ir al que no hay vuelta. Todos buscan este dejarse ir pero muy pocos tienen la fe que permitirá que esto sucediera.
En nuestra inseguridad nos agarramos a nuestros preciosos yoes, a nuestro ego y potencia genital y no estamos perorados parar entregarlo todo en nombre del amor.
Enraizarse también sirve para liberar o descargar la excitación del cuerpo, la función de descarga se experimenta como placer. El enraizamiento facilita la experiencia de placer lo cual motiva a la persona a tratar de alcanzar una carga mayor en cualquier área que prometa placer.
El proceso de enraizar a un individuo es, en consecuencia el proceso de ayudarle a completar su madurez.
Esto se logra comenzando con la respiración, lo que proporciona la energía a través del metabolismo que mantiene encendida la llama de la vida. Hay muchas perturbaciones causadas en el cuerpo por la forma de respirar; y con diferentes tipos de ejercicios bioenergéticos de enraizamiento.
La causa de la depresión es la represión de la emoción. Hay una perdida de sensación interior y una ausencia de reacción exterior. La retención consiente de un impulso se hace a través del sistema muscular voluntario del cuerpo que esta bajo control de la parte conciente de la mente o ego. Los músculos que están preparados para actuar son bloqueados por una orden de la mente. En la supresión de impulsos se bloquea la acción y el impulso es desplazado debajo de la superficie del cuerpo. Uno ya no es conciente del deseo, ni esta en contacto con el sentimiento. Cuando el recuerdo o el pensamiento del impulso es relegado al inconciente entonces hablamos de represión. La supresión de impulsos no es un proceso conciente. El suprimir sentimientos crea una predisposición a la depresión pues impide que el individuo confíe en sus sentimientos como guía de su conducta. Sus emociones no fluyen con fuerza suficiente para darle una dirección clara, le falta lo que necesita para ser una persona AUTODIRIGIDA.
La depresión esta marcada por la pérdida de energía. Todas las funciones orgásmicas principales, las que atañen al conjunto del cuerpo están en contraposición a los órganos individuales, están deprimidas. La cantidad y extensión del movimiento se reducen.
 


El tratamiento

El trabajo físico implica la movilización de emociones a través de la respiración, el movimiento y el sonido. La finalidad del trabajo psicológico es conseguir que el paciente comprenda si condición, significado y origen. El trabajar directamente con su cuerpo despierta en la persona una serie de conflictos profundos que tienen que ver con el modo de relacionarse de la persona con su cuerpo y sus sentimientos. El primero en aflorar es el conflicto entre el yo y el cuerpo. El individuo deprimido no confía en su cuerpo, ha aprendido a controlarlo y someterlo a si voluntad. Su cuerpo a quedado exhausto después de tan larga subordinación a las demandas de un yo inflado. La voluntad es un mecanismo de emergencia que tiene gran valor de supervivencia pero ningún valor de placer, el cuerpo no funciona a golpes de voluntad sino en virtud de si innata fuerza vital.. En el individuo deprimido esta fuerza ha sido socavada por el sometimiento del cuerpo a la autoridad de la voluntad y por la supresión del sentimiento en aras de una imagen del yo. La liberación de estos sentimientos no se puede conseguir sin dolor, lo cual reaviva el conflicto entre el yo y el cuerpo. Pero una vez descargados el organismo biológicamente bloqueado puede recobrar la capacidad de alcanzar y abrirse al placer



Por Liliana Troncoso y Luciana López Ayala.


 

 

BIOENERGÉTICA CON NIÑOS:
UN ABORDAJE DONDE EL CUERPO ENTRA EN JUEGO


La Bioenergética es un instrumento eficaz en la clínica de niños por varias razones: ayuda a ver lo que le pasa a un niño, en la expresión de su cuerpo, constituyendo una herramienta valiosa de diagnóstico y tratamiento teniendo en cuenta las estructuras de carácter desarrolladas por A. Lowen.
Por medio de los ejercicios bioenergéticos se facilita la conexión del niño con sus emociones “acorazadas”, dando la posibilidad de descarga de lo emocional que conecta con su propia vibración y con su potencia. Aparece una mayor capacidad de recibir y dar amor, de disfrutar y de mejorar en sus aprendizajes escolares y su vida cotidiana.
Es necesario crear una relación afectiva dependiente entre el niño y el terapeuta.
La verdadera independencia y autoconfianza sólo se logran si el niño tiene o tuvo una relación dependiente con un adulto que le ofrezca una base segura.
Construir este tipo de relación con niños traumatizados, agresivos, retraídos o rechazantes, es una importante tarea.
Educar, supervisar y dar sostén a los terapeutas y trabajadores encargados de los niños es crucial para asegurar el progreso.
Entender la dinámica de los niños, los temas transferenciales combinados con herramientas bioenergéticas promueven el crecimiento y la cura de estos niños heridos.

Trabajar con niños es un asunto muy corporal.

Para promover el apego y el desarrollo, el sostén debe ir después de parar la acción (acting out). De manera muy concreta y corporal ofrecemos cuidado y protección calida, segura y responsable.
Los terapeutas deben entender y reaccionar al mensaje emocional que hay en las acciones corporales de los niños.
La forma bioenergética de entender los conceptos de energía, bloqueo y expresión de las emociones son de gran valor para la evolución de nuestro trabajo.

El Programa Bioenergético

Trabajamos en terapia corporal con ejercicios bioenergéticos diseñados para niños. Creamos un programa para cada niño con ejercicios específicos relacionados con sus problemas más importantes.
Cada niño tiene una sesión semanal con su terapeuta. Las sesiones se dan en un cuarto preparado para este uso con colchones, almohadones y rodillos.
Las metas del programa son tanto educacionales como terapéuticas y están entretejidas en el trabajo diario con los niños. Trabajar con sus déficits, llenar su falta de experiencias de desarrollo normales, y construir nuevas habilidades son más que nada tareas educacionales. Trabajar con sus tempranos traumas, conflictos internalizados, y sentimientos sofocados son labores más bien terapéuticas.
Necesitamos fortalecer sus egos incrementando su autoconocimiento y autoexpresión. Creamos un abordaje terapéutico con un programa bioenergético basado en los siguientes conceptos:

  1. Fomentar el conocimiento y contacto con sus cuerpos y sentimientos.

  2. Incrementar su habilidad para expresar estos sentimientos, corporal y verbalmente.

  3. Aumentar el control consciente de sus expresiones emocionales; fomentar su destreza para tolerar y contener emociones y tensiones; ayudarlos a ver el significado y la razón de sus emociones y reacciones.

  4. Edificar y asegurar sus límites, física y psicológicamente.

  5. Reducir su tendencia a dividir, reconociendo que las otras personas no son completamente malas o completamente buenas.

  6. Reforzar su identidad y su habilidad para pararse en sus propios pies.

  7. Trabajar con concentración y seguimiento de fines establecidos.

  8. Ofrecer una base segura para el desarrollo ulterior de relaciones interpersonales.

Algunos de los ejercicios bioenergéticos que usamos son los mismos que usamos para adultos, otros son modificados y otros diseñados especialmente para niños.

Reconociendo al cuerpo y sus partes, ayudando a nombrarlas.
Cualidad del tocar: los niños aprenden a tolerar el placer de los masajes en los pies, suaves caricias, etc.
Sintiendo fuerzas corporalmente, estos ejercicios ayudan a los niños a sentir que ellos pueden ser fuertes o débiles, ceder o entregarse, que pueden elegir.
Ejercicios de enraizamiento. Muchos niños parecen estar en el aire, huyendo de sí mismos y de las situaciones. Aceptar el aporte del piso y del terapeuta los hace sentir más seguros.
Trabajando con límites y fronteras.
Muchos niños fueron invadidos por sus padres u otros adultos abusadores; necesitan aprender a decidir a quien permiten entrar en su mundo y por cuánto tiempo.
Trabajamos con ejercicios que le permiten marcar sus límites, “esto es mío”, “salí”, “no!”, etc.

Ejercicios de confianza.
Estos ayudan al niño a aumentar su confianza en los adultos, aprendiendo a no estar siempre controlando.

Ejercicios expresivos.
Acompañamos a los niños a identificar sus sentimientos y enseñamos a expresarlos.

Se necesita un proceso lento para que el niño tolere sus fuertes sentimientos y gradualmente pueda expresarlos sin que sea algo caótico. También usamos ejercicios de juego, lucha con almohadones, rodillos, etc.

Sentir y expresar el enojo y la agresividad.
En el trabajo terapéutico se proponen juegos de caídas, saltos, rotaciones, balanceos, equilibrios y desequilibrios, estiramientos, giros, escondidas, atrapar/ser atrapado. Juegos de construcción y destrucción con almohadones, pegar con los puños y patadas a los colchones; trabajo con la voz.
Ayudar a desplegar juegos corporales de reaseguramiento y enraizamiento.

Ejercicios de control.
Están diseñados para ayudar a los niños impulsivos a tener un mejor control y a los niños controlados a perderlo. Por ej. expresar enojo mientras se mantiene el control y el contacto con el adulto es una difícil e importante tarea.

Ejercicios regresivos y progresivos.
Ejercicios de crecimiento entre almohadones.

Ejercicios de nutrición.
Taparlos con una manta, darles suaves masajes, etc. Aumentar la habilidad de los niños para ser receptivos y sentir placer.

Ejercicios cooperativos.
Ayudamos a usar sus cuerpos juntos con el terapeuta. Por ej. enfrentar los pies, “bicicletear”, remar juntos. A veces el terapeuta determina la velocidad, a veces el niño.

Ejercicios de distancia.
Con qué distancia entre el terapeuta y él se siente bien? Cuándo es abrumadora la cercanía? Cuándo se siente abandonado? Ayudamos a expresar lo que siente.

A veces es necesario repetir un programa definido de ejercicios que el niño conoce; otras veces es necesario romper el programa y simplemente hablar.
Pueden surgir sentimientos fuertes y los terapeutas necesitan de todos sus aprendizajes y experiencia para manejar esas situaciones.
Es muy importante procesar lo que pasó en las sesiones, hablando luego con el niño de los diferentes ejercicios y de lo que experimentaron. Esto le da una sensación de importancia, continuidad y control sobre sus cambios.

Conclusiones:

Cuando los niños se ven privados de poder expresar sus sentimientos con el movimiento espontáneo, aprisionan en sus cuerpos todas las frustraciones incrementando la coraza de tensiones musculares.
La técnica bioenergética consiste en un intento sistemático para liberar estas tensiones crónicas.
Nos brinda herramientas para ayudar a los niños con la agresión, el control de sus impulsos, problemas de apego y traumas para tener más conciencia de su cuerpo por medio del juego.
El Terapeuta Corporal Bioenergético indaga no sólo el problema psicológico del niño sin también la expresión física y emocional de este problema, ya que se manifiesta en su estructura corporal.
La relación entre el terapeuta y el paciente tiene una nueva dimensión. Dado que el trabajo se realiza a nivel físico, además del verbal, la actividad resultante implica al terapeuta más profundamente que con las técnicas convencionales.

UN CASO CLÍNICO.
Juan tenía 10 años cuando lo conocí.
Sus padres, ambos de nacionalidad peruana, se separaron cuando él tenía 4 años. Desde entonces Juan no mantiene relación con su padre.
Llega al consultorio por recomendación del gabinete psicopedagógico de su escuela. El motivo: desatención, falta de concentración, falta de interés en aprender.
Ví en Juan un niño de mirada triste, de contextura delgada, una expresión de preocupación en su rostro ocultaba esa vitalidad que se adjudica a un niño de su edad.
En un principio, Juan entraba al consultorio, y se escondía tapándose con cuanto almohadón encontrase en el lugar. Éste episodio se repitió durante varias sesiones.

Desde su llegada a la Argentina, su madre trabajó como empleada doméstica en distintos hogares. Al no contar con un familiar que cuide de su hijo, éste acompañaba a su madre con la recomendación de parte de ésta de permanecer quieto, callado , y sin molestar.
Hasta que alguien los aloja, brindándole a Juan una habitación para él solo, vivienda y trabajo para su madre.
Al comenzar con la Terapia Corporal Bioenergética, Juan iba reconociéndose en sus guardadas emociones.
Trabajamos ejercicios de auto-expresión como ser: patalear al colchón, golpear almohadones, hacer “berrinches”, mientras se expresa a través de un sonido o palabras que acompañen esa emoción que está siendo expresada.

Poco a poco, Juan se mostraba más animado, empezando a soltar sus sentimientos. Si bien, no le resultaba tan fácil reconocerse en emociones como ser: bronca, enojo, rabia, su cuerpo iba cobrando mayor vitalidad, y su rostro comenzaba a sonrojarse, su mirada se volvía más expresiva, y hasta su tono de voz iba cobrando más potencia.

Se hacía evidente, la necesidad de descarga que traía, éste niño que de muy pequeño se vio enfrentado a situaciones que no lo dejaban comportarse desde su autenticidad, porque debía ocuparse de “cosas serias”, sin lugar para el juego. Un adulto en cuerpo de niño.

A medida que las sesiones pasaban, Juan, se mostraba un poco más niño. Fue integrándose mejor con sus pares, aprendiendo a poner límites; para eso trabajamos ejercicios de limitar con su cuerpo su propio espacio, poder decir “NO”, lo colocó en un nuevo lugar, cobrando mayor seguridad y autonomía.

Juan se quedó en terapia durante dos años, en la escuela pasó a ser un alumno con deseo de aprender, de tomar y crear nuevos conocimientos.
Actualmente, seguimos en contacto cada tanto. Es una alegría cuando nos encontramos, y entre risas y emoción recordar aquellos tiempos, de patadas al colchón, golpes a los almohadones, y sobre todo el animarse a sentir.

" La verdad acerca de nuestra infancia se halla almacenada en nuestro cuerpo, y aunque consigamos reprimirla, nunca lograremos alterarla. Nuestro intelecto puede ser engañado, nuestros sentimientos manipulados, nuestras percepciones confundidas. Pero algún día el cuerpo pasará su factura, porque es tan incorruptible como un niño, que todavía íntegro de espíritu, no acepta excusas ni acomodos, y no dejará de atormentarnos hasta que miremos cara a cara la verdad". Alice Miller

Lic. Norma Litvin Psicóloga y CBT– Directora de Bioescuela

Colaboración:
Psp Silvana Palombo Psicopedagoga y TCB - Docente de Bioescuela

 

 

BIOENERGÉTICA EN UNA RESIDENCIA DE ANCIANAS

Hace dos meses estamos dando una clase semanal de ejercicios bioenergéticos, de una hora de duración en una residencia de ancianas. Hacía varios años una persona coordinaba ejercicios de yoga y al jubilarse esta persona nos ofrecimos a trabajar allí. Se trata de un grupo de 24 ancianas que tienen entre 79 y 96 años. Unas pocas han sufrido ataques cerebro-vasculares, lo que hace que tengan partes del cuerpo inmovilizadas. Algunas tienen dificultades para hablar y otras para oír. Hay dos que tienen confusiones tempo-espaciales (demencia senil, sin agresividad). La mayoría no pueden deambular por sí mismas, es decir están todo el tiempo en sillas de ruedas o se movilizan con bastón, andador o con la ayuda de alguna persona. Esta situación provoca que nuestro trabajo se realice con ejercicios en posición de sentadas. Y unas pocas que pueden y quieren se ponen de pie en algunos ejercicios. Utilizamos varios elementos para hacerlos más creativos, entre otros, pelotitas de tenis, aros, palitos de percusión, toallas, danzas circulares, música… Siempre nos acompaña la música y solo uno de estos elementos por clase. Lleva su tiempo distribuirlos y aprendimos que no es conveniente inundarlas de estímulos. Procuramos hacer los ejercicios de manera que no se sientan exigidas, es decir cada ejercicio va acompañado de un corto descanso.

Ponemos bastante énfasis en que sientan los isquiones, la respiración, en el trabajo con la voz, con la expresión. También en el contacto con las distintas partes del cuerpo con ejercicios sencillos, atendiendo movimientos muy sutiles como, por ejemplo, cada articulación de los dedos de las manos… Si bien hemos logrado que unas pocas acepten quitarse el calzado creemos que con el paso del tiempo y con la llegada del calor del verano, serán más las que se animen a hacerlo. Dada la realidad del grupo evitamos proponer ejercicios difíciles y/o emocionales en favor de los que ayudan a tener más contacto con el propio cuerpo y más vitalidad.

La experiencia anterior del trabajo físico fue muy satisfactoria para las ancianas y eso facilitó la apertura a la nueva propuesta. De todos modos, antes de comenzar fueron varias las que nos comentaban de sus achaques, dolores, dificultades de movimientos y, encubiertamente, sus miedos a lo nuevo que les íbamos a ofrecer… A todas les decíamos (cosa que repetimos cada vez que coordinamos), que cada una haga lo que pueda, que no se trata de esforzarse ni lastimarse… Al finalizar el primer encuentro las expresiones de las participantes fue de agradecimiento y alegría. El segundo día una de ellas nos preguntó qué nombre le íbamos a dar a la clase. Le preguntamos qué había pensado ella, nos dijo “Yo pensé llamarlo El rincón de nuestra recreo”. La de 96 años nos dijo “Yo con las piernas no puedo, pero eso de las piñas con las manos sí me gusta…”

Al terminar cada clase hacemos preguntas como por ej. ¿Cómo están? ¿Qué les gustó más hacer? Qué no les gustó? Algunos de los comentarios son:

“Me cansó un poco moverme pero nos hace bien el movimiento” (esta anciana por un serio un problema en la rotula tiene la pierna derecha inmovilizada y extendida)

“A mí me gustó el chamamé”

“Con el ejercicio de los brazos me acordé de una travesura que hice cuando era chica y que mi mamá me perseguía con un florero para pegarme” (esta persona tiene 91 años, sonreía y lo contaba con sencillez)

“A mí me gusta cómo nos tratan, que no nos exigen hacer todo”

“Estamos siempre sentadas y estos ejercicios nos ayudan”

Para nosotras es muy placentero y gratificante ir, dado como nos esperan, reciben y agradecen. Por otra parte es muy desafiante encontrar los ejercicios y el modo de proponerlos lo más adecuado a las necesidades del grupo. La doctora que vive en la Residencia nos ha comentado con entusiasmo que ella cree que hay una energía distinta en la casa. Todo esto nos anima y desafía a seguir en este camino.


Lic. Cristina Patrone TCB - Luisa Santancini TCB
San Fernando, noviembre 2010

 

VIBRACIÓN

La vibración es la manifestación física que produce la circulación energética (Chi-prana-orgón, etc.) al circular libremente por todo el cuerpo. 

Es como el ronronear de los felinos, es un susurro del Alma, una caricia sanadora que viene desde el interior. Una experiencia sutil e íntima que nos trae a la conciencia que somos más que un cuerpo, un torbellino de emociones o una eterna progresión de pensamientos e ideas. 

La vibración sana y vivifica, es pura integración del ser. No está sujeta a la voluntad, muy por el contrario el control que ejercemos con las contracturas musculares crónicas (las cuales fueron en un comienzo  producto de la voluntad para luego cristalizarse y volverse  inconcientes) es justamente lo que va apagando el suave murmullo que provoca cuando circula libremente.  Su disminución, ausencia o estancamiento es indicador de que nos hemos alejado de la posibilidad de vivir una vida más plena, libre y espontánea y también de que el placer ha sido enterrado muy en lo profundo o casi desterrado como sensación orgánica. 

El placer en un organismo libre de contracturas musculares crónicas severas tendrá en su repertorio de manifestaciones como ser vivo esa suave y profunda vibración que afirmará aún más las sensaciones de placer, haciendo que nos sintamos más plenos. 

La tensión muscular crónica se desarrolla lentamente a través de experiencias negativas y repetidas, dicha percepción se vuelve inconsciente a nuestra percepción ordinaria. Los músculos que tienen tensión crónica deben ser estirados para que se active su potencial de movimiento expresivo y liberarlos de dicha tensión. Al estirarse un músculo contraído comienza a vibrar desde una vibración muy sutil hasta una fuerte sacudida según el grado de tensión y estiramiento.  

La vibración sirve para liberar los bloqueos crónicos de los músculos y a la persona de sus movimientos fijos y rígidos. Las zonas corporales con bloqueos no poseen casi flujo energético, esos músculos contraídos no pueden moverse hasta que no se recarguen de energía. Cuando la respiración se amplia y profundiza los músculos tensos entran en un movimiento vibratorio al cargarse de energía. La energía llega a los músculos a través de la respiración; si no hay un suministro adicional de energía es imposible aflojar los músculos contraídos.

No hay proceso metabólico ni circulación energética sin oxígeno de ahí la importancia de respirar profundamente para relajarse y suprimir las represiones. Los músculos con tensiones musculares crónicas pueden liberarse con movimientos expresivos donde se expresan los sentimientos reprimidos.

De nada sirve simularla sacudiendo el cuerpo o “querer” que suceda, la vibración sucede o no sucede debe ser espontánea y natural producto de la entrega a un proceso de descongelamiento gradual no forzado. El sacudirse voluntariamente no hace más que retardar la aparición de la vibración como expresión profunda de un organismo manifestándose libre y espontáneamente. La vibración requiere de “entrega” sin voluntarismo ni control. 

 No se puede llegar a la vibración por voluntad como tampoco se puede sentir placer en forma voluntaria. Solo entregándose a la experiencia es posible alcanzar una vibración genuina y aún así llevara un tiempo en aparecer esa vibración más fina profunda y sutil que vivifica todo el organismo surgiendo desde los huesos y no del intento de control o del querer hacer.
Voluntad=hacer=control/Entrega=vibración=placer 

 TCB Jose M. Sanchez
 Docente de Bioescuela