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"La terapia bioenergética estimula los recuerdos más arcaicos, nos conecta con capas muy profundas de la personalidad, donde no alcanza la palabra, ésto permite elaborarlos para no repetir patrones que nos perjudican en el presente"

Mariana Litvin

La movilización del cuerpo y las emociones

La terapia bioenergética es, ante todo, una terapia, no es simplemente un conjunto de ejercicios. Nuestro objetivo es que se produzcan cambios en el paciente, transformaciones que lo conduzcan a una vida más plena, con mayor conocimiento de sí mismo y menos angustia y sufrimiento.

La Terapia Corporal Bioenergética contribuye a reactivar el cuerpo liberando la energía retenida en los bloqueos, dándole un destino más creativo y saludable, permitiendo mejorar todas las funciones aumentando así el placer y la alegría de vivir, además de los vínculos y el contacto con el mundo.

Además de usar la palabra, utilizamos técnicas bioenergéticas de movilización del cuerpo y las emociones. Se combinan el diálogo verbal con ejercicios corporales que apuntan a ablandar aquellos bloqueos que impiden el buen funcionamiento global de una persona.

 Se trabaja con una frecuencia estable, por ejemplo de una o dos veces por semana, según la necesidad de cada paciente.

Las primeras entrevistas constituyen la fase diagnóstica. El diálogo con el terapeuta, sumado a la lectura corporal que el profesional está capacitado para hacer, dan como resultado un panorama general de cómo es el paciente, cómo fue su historia y hacia dónde hay que ir.

Vemos también la circulación energética: por dónde circula y por dónde no circula la energía. Los lugares en donde no circula suelen ser lugares de estancamiento energético que, convertidos en tensiones musculares crónicas, nos dan las pautas de cómo es el carácter de esta persona y qué defensas utilizó en la vida para protegerse de las ansiedades y los temores tanto referidos a lo interno como a lo que le ha venido desde afuera.

 

Todo lo que sucede en la vida de una persona deja marcas en su cuerpo y en su forma de ser. La postura corporal nos muestra su historia

¿Cómo es una sesión de Terapia Corporal Bioenergética?

Cada sesión el paciente viene y trae un tema determinado, lo que le está pasando. A partir de allí el terapeuta le da un ejercicio que tenga que ver con eso, ya sea desbloquear una emoción que no está pudiendo expresar, o manifestar rabia, etc. Luego de hacer los ejercicios, se verbaliza lo que fue sucediendo, si aparecieron recuerdos, sensaciones, y se trabaja con eso.

 Dentro de cada dolor está toda la historia de vida y de experiencias de el paciente. No pretendemos que el dolor simplemente se vaya, la idea es que pueda ir ablandándose (ya que dolor es signo de tensión) y al hacerlo que devele lo que hay oculto allí.

Nuestro objetivo como terapeutas no es que el paciente realice el ejercicio perfecto, no hay un ejercicio perfecto. Lo que nos importa principalmente es que el paciente se conecte con si mismo y con lo que le pasa, y a partir de ahí que pueda hacer transformaciones.

El terapeuta es un guía y un provocador, estimulamos a que pasen cosas, aparezcan sensaciones y recuerdos y se puedan elaborar.

 

Las emociones que están retenidas en el cuerpo son resultado de viejas situaciones de las que uno se tuvo que defender.
 

Abrir nuevos surcos

Hay un surco trazado en cada uno de nosotros por donde nos resulta más fácil circular, aunque no sea el camino más saludable. Pero es el familiar, el conocido, incluso el cómodo. A través del trabajo terapéutico buscamos abrir nuevos surcos, diferentes lugares por donde circule la energía en lugar de quedarse estancada o seguir siempre la misma dirección. De ese modo la persona podrá tomar decisiones más saludables para su vida

Sostenerse

 Muchas veces creemos de forma ilusoria que lo que nos sostiene es la capacidad de controlar, o la rigidez. La creencia sería que haciendo fuerza uno se sostiene, no se cae ni anímica ni corporalmente.

 Lo que es importante descubrir es que existe una fuerza vital muy profunda dentro de cada uno de nosotros, pero generalmente se la desconoce. Es como tener un montón de dinero en el banco y no saberlo, entonces la persona vive al día con lo que gana y no se da cuenta que hay un caudal mucho mayor del que puede disponer.

Esto es fundamental en todo trabajo terapéutico: ir descubriendo con qué se cuenta internamente.

Nuestro trabajo básico es enraizar, arraigarse al piso pero no es solamente el piso que nos sostiene, es estar bien sólidamente parados sobre nosotros mismos. Poder conectarse con la esencia de lo que somos, con una vitalidad profunda, más que en determinados rasgos o actitudes.

 

El proceso terapéutico

Tampoco indicamos determinado trabajo corporal esperando que esto le resuelva todos los padecimientos. La terapia es un proceso, y cada ejercicio se va enhebrando con todos los demás y con todo lo verbalizado, para, de ese modo, permitir una elaboración de su problemática y un acceso a una vida más gozosa y plena.

Desde la bioenergética se considera que hay una primera naturaleza, en donde el sujeto era un bebé, respiraba con fluidez y era espontáneo en sus reacciones. Con el tiempo, y con los padecimientos, la persona va generando una capa defensiva que se denomina segunda naturaleza neurótica. Esto se puede observar en la personalidad, en la postura, las reacciones. Uno de los objetivos de la terapia es recuperar algo de esa primera naturaleza. No se trata de reaccionar indiscriminadamente en cada situación, sino estar en contacto con lo que a uno le pasa.

No se trata de ir a insultar a los padres ni a nadie: Se trata de que el paciente contacte por ejemplo con la ira y ese resentimiento para poder trabajarlos y elaborarlos. Hacer algo más interesante con todo eso que negarlo, ya que de ese modo no se expresa pero está adentro, pulsando, estancando energía, complicando relaciones y generando una tensión interna muy fuerte que puede derivar en dolores y hasta en enfermedades.

El esfuerzo que hay que hacer para reprimir un estado de ira es muy grande y agotador. Por eso muchas personas llegan a terapia con la sensación de cansancio elevado sin que se justifique por la actividad que realiza. En muchos casos este cansancio se debe al gigantesco esfuerzo por ocultarse a sí mismo ciertos sentimientos desagradables.

Dice Lowen (Libro “Bioenergética”, pág. 102)
“La terapia puede ser útil a una persona porque la libera de las restricciones y deformaciones de su segunda naturaleza neurótica y la acerca más a su naturaleza primera, que es la fuente de su vigor y de su fe”.
La idea no es volver completamente a esa primera naturaleza ya que no sería posible. A lo largo de la vida fuimos haciendo un montón de corazas, restricciones, defensas para poder crecer, tanto en lo corporal como en lo anímico, y se trata de suavizarlas, y permitir una amplitud mayor de la vida y las sensaciones. Esta segunda naturaleza restrictiva defendió al individuo de algunos padecimientos, pero a la vez es un fuerte freno al goce y al crecimiento. El trabajo terapéutico será ablandar esas corazas, ya que lo que en un momento sirvió como defensa, hoy constituye un freno a la expansión y al placer.

Terapia Individual

En una terapia hay un proceso de trabajo interior y evolución personal. La persona que decide empezar una terapia va a dedicar tiempo y energía a escucharse, dejar atrás, transformar lo que ya no le sirve y tomar contacto con sus deseos verdaderos.

En caso de querer empezar con Terapia Individual Bioenergética, no dudes en escribirnos o llamarnos. Contamos con excelentes terapeutas formados en la Escuela.